Rodrigo Uría González nació el 26 de noviembre en Oviedo en 1906. Falleció en Madrid el 17 de septiembre de 2001 como consecuencia de una larga enfermedad. Pasa por ser uno de los juristas y mayores autoridades sobre derecho mercantil de su época.

Se licenció en derecho en 1927 en la universidad de su ciudad natal pero realizó el doctorado en la Universidad Central de Madrid. Gracias a una beca de la Junta de Ampliación de Estudios, completo su formación sobre Derecho mercantil en Alemania e Italia entre 1931 y 1935. A su vuelta a España se dedicó a la docencia, primero como profesor auxiliar y, en 1943, como catedrático de derecho mercantil en la Universidad de Salamanca.

Combinó su labor docente con el ejercicio de la profesión en Madrid donde fundó el despacho de abogados Uría Menéndez, que se ha convertido con los años en una de las firmas de letrados independientes más prestigiosas del mercado ibérico. Actualmente cuenta con más de 500 abogados repartidos en 16 oficinas situadas en las más importantes plazas financieras de Europa, América y Asia.

Uría Menéndez cuenta también con acuerdos de asociación con las más prestigiosas firmas de numerosos países latinoamericanos, así como con una red de best friends en la que colabora con las firmas punteras de Alemania (Hengeler Mueller), Francia (Bredin Prat), Holanda (De Brauw Blackstone Westbroek), Italia (Bonelli Erede Pappalardo) y Reino Unido (Slaughter and May). Además, el despacho es miembro de asociaciones internacionales

De regreso a la biografía de Rodrigo Uría González debemos añadir que en 1952 obtuvo la cátedra en la nueva Facultad de Ciencias Políticas y Económicas de la Universidad Complutense de Madrid, puesto que ocupó hasta 1976, año de su jubilación.

Vocal de la Comisión General de Codificación y Consejero del Banco de España, fue vicepresidente de la Asociación Internacional de Derecho de Seguros. Formó parte de numerosas comisiones legislativas y, con ocasión de ello, elaboró innumerables trabajos y ponencias, entre las que cabe destacar el “Anteproyecto de Reforma de la Sociedad Anónima”, del que fue coautor.

En 1990 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales “por su perseverancia y ejemplar magisterio universitario en la formación de diversas generaciones de juristas y economistas, por su contribución permanente a la renovación del derecho privado y de los estudios jurídico-mercantiles y su fecunda obra científica, ampliamente reconocida en Europa y en la comunidad iberoamericana, que resumen una vida dedicada al servicio del derecho y la justicia”.

Fue académico numerario de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, abogado en ejercicio desde 1940, participando en la defensa de los intereses de España ante el Tribunal Internacional de La Haya, director de la Revista de Derecho Mercantil desde su fundación en 1946, y doctor honoris causa de la Universidad de Oviedo, que le otorgó dicho reconocimiento en 1982.

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